Bebés 1-3 Años

Enseñando a los niños a ser ordenados

Educación

 

El mejor método para enseñar a los niños a ser ordenados es a través del juego. Estimular su cerebro cuando son pequeños será la mejor opción para que adquieran hábitos que perduren.

¿Pero cómo podemos llevarlo a cabo?

La mejor forma que tienen los niños de aprender a ser ordenados es guiándose por un buen modelo. Es por esto que la primera tarea como padres es analizar nuestra capacidad de orden y en el que viven nuestros hijos.

A partir de aquí, debemos plantear el orden cómo un juego. Éste, inicialmente, debe consistir en poner cada cosa en su sitio y tener un sitio para cada una. Cadenas de sucesos, como acciones repetidas, constantes y sistemáticas, son la clave. Para que logren mejor el objetivo debemos facilitarles cajas donde puedan dejar sus cosas, que estén a su altura y las puedan manipular sin ningún peligro.

Esto les ayudará a establecer sus propios criterios y así ayudaremos a desarrollar su razonamiento. Para asegurarnos de que esos criterios tengan lógica es conveniente preguntarles cuáles son las razones por las que ha decidido ordenar las cosas de ese modo y dialogar sobre ello. Una vez que vayan logrando con éxito la primera parte del juego: dejar cada cosa en su sitio, podremos complicarlo pidiéndoles y enseñándoles el cuidado de las cosas. El orden no sólo es dejar las cosas en su sitio sino que además hay que dejarlas bien y cuidarlas para que duren.

Trabajar todo esto supone mucho tiempo y paciencia por parte de los padres. En muchas ocasiones, como vamos constantemente con prisas preferimos hacerlo nosotros, porque nos cuesta menos, en vez de dejarles a ellos que lo hagan. De este modo, lo que logramos es que se acostumbren a que seamos nosotros los que hagamos todo y no adquieren el hábito del orden.

Una vez que aprenden a hacer un buen uso de sus objetos y de manera ordenada podemos tratar de crear un orden en el hogar. Para ello, tendremos que participar todos los miembros de la familia. El mejor modo de lograrlo es por medio de un reparto de tareas que se convertirán en la responsabilidad de cada uno.

Estableciendo el hábito del orden desde muy pequeños en nuestros hijos lograremos hacerles personas internamente organizadas.