El apego seguro es un tipo de vínculo afectivo que se forma en los primeros años de vida y que ayuda a los niños a manejar mejor sus emociones, confiar en los demás y a construir relaciones saludables. Aunque el apego en bebés es un tema del que hoy se habla mucho, no siempre se aborda de manera correcta, generando una serie de mitos y confusiones. En este artículo te aclaramos en qué consiste el apego seguro y ejemplos prácticos para fomentar este vínculo con tu hijo.
¿Qué es el apego?
Antes de ahondar en los beneficios y características del apego seguro en bebés, es importante entender qué significa apego. Este término viene de la psicología y se refiere a “la necesidad innata de buscar consuelo o protección ante una situación de estrés”. Dado que los bebés llegan al mundo con un sistema nervioso inmaduro y sin las herramientas necesarias para calmarse por sí mismos, cuando se estresan o expresan su malestar, necesitan que los ayuden a tranquilizarse.
Un ejemplo; tu guagua se asusta al ver a un extraño y comienza a llorar. Cuando lo tomas en brazos y le hablas, se calma. Son esas interacciones de cuidado y regulación las que ayudan a tu bebé a desarrollar un apego seguro, porque le permiten visualizarte como el apoyo emocional que necesitan para sentirse protegidos.
En otras palabras, este vínculo no sólo hace referencia al cariño, sino también a la manera en que puedas acoger, contener y calmar a tu guagua cada vez que siente algún malestar.
¿Cuándo el apego es seguro?
Antes se creía que el apego en bebés se formaba casi exclusivamente a través del contacto piel a piel durante el parto. Sin embargo, las últimas investigaciones demuestran que este vínculo no se forma en un solo instante, sino que en el día a día de la relación con el niño.
Hoy se entiende que el apego puede ser seguro o inseguro, dependiendo en gran medida de cómo responda la madre o el cuidador principal cuando el pequeño está estresado.
Por ejemplo, si el bebé se despierta llorando por una pesadilla y su madre lo abraza, lo ayuda a calmarse con palabras suaves y se queda con él hasta que esté más tranquilo, el niño tenderá a desarrollar un apego seguro.
Por el contrario, si el cuidador evita o regaña reiterativamente al bebé cuando está estresado, en lugar de ayudarlo a calmarse, tenderá a formar un apego inseguro.
Es importante destacar que el apego seguro no depende del uso de objetos especiales o de una conducta específica, sino de cómo reaccionas cuando las cosas no andan bien para tu hijo. Aunque la lactancia materna tiene grandes beneficios, es un error pensar que solo se hace apego con el bebé en este momento. Como ya hemos dicho, el desarrollo del apego es una actividad diaria y continua, referida a darle seguridad a tu hijo en sus momentos de estrés.
¿El apego es importante solo el primer año de vida?
El apego seguro es importante a lo largo de toda la crianza. Eso sí, en los primeros años de vida es especialmente relevante, por lo que promover la seguridad en el apego desde esta etapa en el bebé le ayudará a establecer una base sólida para los aprendizajes posteriores y para su bienestar emocional a largo plazo.
A medida que los niños crecen, las situaciones estresantes van cambiando, al igual que la cantidad y el tipo de ayuda que necesitan para calmarse. Pero la necesidad de contención y cercanía en momentos de estrés se mantiene. Así como un bebé necesita consuelo cuando no puede dormir, un preescolar lo necesitará en su primer día de clases, un escolar cuando se siente rechazado por sus compañeros o un adolescente tras una discusión con un amigo. Un claro ejemplo de cómo evoluciona un apego seguro, de acuerdo a cada etapa del desarrollo de tu hijo.
Si el apego seguro no se formó en los primeros años ¿se puede mejorar después?
Sí, el tipo de apego en bebés se puede trabajar y fortalecer en cualquier etapa. Aunque los primeros años son especialmente importantes, nunca es tarde para cultivar un vínculo más seguro con el niño.
Por ejemplo, un niño de cinco años que no recibió contención emocional en sus primeros años puede mostrarse inseguro o muy demandante. Sin embargo, si sus padres comienzan a responder con mayor empatía, a validar sus emociones y a acompañarlo con paciencia cuando se frustra o se enoja, ese vínculo puede evolucionar hacia un apego seguro. ¡Nunca es demasiado tarde para mejorar la conexión emocional!
Un vínculo para toda la vida
Podemos ver entonces que el apego es un proceso que no termina con el parto o la lactancia, sino que es importante a lo largo de toda la crianza. La clave para fomentar un apego seguro está en ser sensibles a las señales del bebé para poder conectar con él y ayudarlo a regularse cuando está estresado. Entregarle cariño, afectividad y contacto físico, especialmente en los momentos difíciles, le ayudará a enfrentar el mundo con más confianza. Algunos ejemplos de apego seguro en la vida diaria incluyen:
- Calmar al bebé con la voz y el contacto físico cuando llora.
- Nombrar sus emociones: “Veo que estás triste, estoy aquí contigo”.
- Sostener su mano en momentos difíciles.
- Estar presente, sin distracciones, cuando necesita consuelo.
- Validar sus miedos sin juzgar.
A través de estas acciones simples pero profundas, tu hijo irá comprendiendo que puede contar contigo. Es desde esa seguridad emocional que desarrollará la confianza en sí mismo y en los demás.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo saber si mi bebé tiene un apego seguro?
Los bebés con apego seguro muestran confianza y se atreven a explorar su entorno porque están seguros de que su mamá (o cuidador) está cerca. De vez en cuando, se pueden acercar al adulto en busca de protección, seguridad y afecto.
¿Cómo crear un apego seguro con mi bebé?
El apego seguro en el bebé surge cuando su mamá o cuidador principal se comporta de manera cálida, acogedora y atenta a sus necesidades, sobre todo en los momentos de estrés o malestar. Esta respuesta, repetida en el tiempo, genera un vínculo emocional seguro, reforzando su confianza.
¿Cómo se comporta un niño con apego seguro?
Los niños con apego seguro se alegran y se sienten seguros cuando están con su mamá o cuidador, por lo que se atreven a explorar el ambiente en forma independiente. Cuando se sienten estresados o molestos, buscan la cercanía del cuidador para recibir consuelo y tienden a calmarse más rápidamente. Además, establecen relaciones sociales saludables, tanto con niños como con adultos.
Fuentes Relevantes de Información
Libro Apego Seguro, Andrea Cardemil. Ediciones B, 2023
Subsecretaría de Educación Parvularia, material de apoyo
Honduras
El Salvador
Guatemala
República Dominicana
Bolivia