En Chile existen nueve vacunas que tu hijo debe recibir obligatoriamente desde que nace hasta que tiene siete años.
Las vacunas son sustancias que tienen la finalidad de reafirmar las defensas del organismo, estimulando la memoria del sistema inmunológico, para proteger el cuerpo de algunas enfermedades que lo pueden atacar.
Son aplicadas en pequeñas dosis desde que el bebé nace para preparar sus defensas en caso que sea atacado por un virus y algunas vacunas son reforzadas cuando tu hijo ya está más grande.
Cuando el bebé nace viene con la inmunidad natural que le transmite la madre a través de la placenta en el embarazo, pero a pesar de que se fortalece con la lactancia, estas defensas bajan durante los tres primeros meses de su vida, por lo que es necesario aplicar las vacunas para evitar que alguna enfermedad lo ponga en riesgo serio. Estas vacunas son realizadas en base a bacterias o virus debilitados o muertos y hay de varios tipos:
Tu hijo debe recibir nueve dosis de vacunas de manera obligatoria durante sus dos primeros años de vida, las que aparecen en el calendario de vacunas que te entregan en cuanto nace. La lista incluye las siguientes: anti tétano, difeteria, tos ferina, poliomelitis, sarampión, paperas, rubeóla, hepatitis B y meningitis. No te preocupes por los valores porque son gratuitas, sólo debes acercarte al consultorio o centro de salud más cercano.
Apenas nace el bebé recibe la llamada BCG, que lo protege contra la tuberculosis. Sin embargo, si tiene un peso muy bajo se espera hasta que recupere un peso normal a su edad. Es común que la cicatriz de esta vacuna produzca algún tipo de secreción o inflamación, pero hay que cuidar de no rozarla ni mojarla porque es una situación normal que pasará con los días.
Esta vacuna se repite a modo de refuerzo cuando tu hijo está en primero básico, no sólo contra la tuberculosis, sino también para prevenir las paperas, la rubéola y el sarampión.
A los dos meses de vida tu hijo debe recibir la primera de cinco dosis de la vacuna DPT que sirve para prevenir la difteria, el tétano y la tos ferina o colecheuque. La DPT sólo puede ser aplicada mientras tu hijo es menor de siete años, porque el componente que previene contra la tos ferina no puede ser usado en niños mayores de esa edad.
Las otras cuatro aplicaciones de esta vacuna se realizan cuando tu bebé tiene cuatro, seis, 18 meses y cuatro años. Es recomendable que después de los 18 años se aplique la vacuna DT que refuerza la protección contra la difteria y el tétano, pero sin el componente contra la tos ferina. A contar de ese momento se debe reforzar cada diez años de ser posible.
Junto con la DPT, los niños también reciben cinco dosis de la vacuna contra la poliomelitis (a los dos, cuatro, seis, 18 meses y cuatro años). Una vez adulto, no es necesario vacunarse contra esta enfermedad, salvo que viaje a lugares donde existe un alto riesgo de contagio.
La tercera vacuna que se aplica a los dos meses es la HiB y debe volver a inyectarse en otras dos ocasiones: a los cuatro y a los seis meses de tu hijo. No es necesario volver a aplicarla después, salvo que el niño tenga otros problemas de salud, como inmunodeficiencia.
Cuando tu hijo tenga un año debe aplicarse la vacuna tresvírica que lo protege del sarampión, las paperas y la rubéola. Además, debe volver a recibirla cuando esté en primero básico y con seis años cumplidos. En el caso de los adultos, sin no tienen historial de vacunación, deben aplicársela, principalmente las mujeres en edad fértil, aunque se considera que todas las personas nacidas desde 1989 la poseen.
La última vacuna obligatoria se llama Toxoide DT y se aplica cuando el niño tiene siete años. Sirve para protegerlo del tétano y la difeteria.
Si bien es cierto algunos pequeños no presentarán grandes molestias después de vacunarse, por lo general, los bebés tienen algunos síntomas normales. Estos son:
Si tu hijo presenta fiebre luego de la vacuna, debes darle mucho líquido; si se inflamó el lugar donde fue vacunado ponle compresas frías para bajar la irritación. Si estos síntomas se prolongan, debes llevarlo al médico porque pueden deberse a otro problema.