
La posición para amamantar es lo principal para que ésta tenga éxito.Una lactancia correcta es donde el pecho y el bebé encajan de manera correcta. Es parte de una habilidad que se aprende con el tiempo y que debe ser totalmente dominada. Para algunas mamás e hijos no representa mayor esfuerzo, pero hay otros que necesitan practicar mucho.
¿Cómo es una lactancia correcta?
Una lactancia correcta comprende el pezón y la aureola (el área oscura que rodea al pezón). Para dar comienzo al flujo, las encías del bebé deben comprimir la aureola y la leche de los senos localizada debajo.
Si el bebé solo succiona el pezón es muy probable que quede con hambre, porque no se están comprimiendo las glándulas que secretan leche. Debes asegurarte que tu bebé succione en el lugar correcto y no en otra parte del seno. Hay que tener en cuenta que los bebés siguen succionando aunque no les salga nada y pueden causar heridas con sus encías en las partes sensibles del tejido del seno.
• Prepárate para una lactancia correcta: cuando tú y tu bebé encuentren una posición cómoda, toca suavemente la boca del niño con tu pezón, hasta que ésta se abra bastante (como un bostezo). Algunos especialistas en lactancia sugieren que dirijas el pezón hacia la nariz del bebé y después hacia la parte baja del labio superior, así el niño abrirá más grande la boca. Esto evita que se pliegue el labio superior durante la alimentación. En el caso de que tu bebé no abra la boca, puede tratar de untar algo de calostro, y después leche, en sus labios para estimularlo a amamantar.
Si tu bebé se da vuelta, suavemente lleva su cara hacia ti, por reflejo el bebé nuevamente inclinará su cabeza hacia el pecho. No le aprietes las mejillas para que abra la boca, eso lo puede confundir. Una vez que el niño se acostumbre a comer, el solo hecho de sentir el pecho y el olor de la leche hará que se gire hacia el pezón.
• Sella el trato: cuando la boca esté bien abierta, acerca al bebé; no lleves el pecho hacia el niño y no empujes la cabeza del bebé hacia el pecho. No lances tu pezón hacia la boca del niño, deja que el niño tome la iniciativa. Puede que el bebé haga varios intentos antes de abrir la boca para tomar correctamente la leche. Recuerda sostener tu pecho hasta que el bebé pueda agarrarse firmemente a él y así pueda succionar bien.
• Revisa la leche: Sabrás cuando la lactancia está siendo efectiva porque la mandíbula de tu bebé y la punta de su nariz tocarán tu pecho. Cuando tu bebé se está alimentando, tu pezón se acercará a la garganta del bebé y las encías harán presión en su aureola. Es importante que los labios del bebé estén hacia fuera y no hacia adentro. Revisa que tu bebé no esté succionando su propio labio, porque los recién nacidos chupan cualquier cosa, o su misma lengua porque a veces el pezón está debajo de la lengua en vez de estar encima. Si se está chupando la lengua, debes parar la sesión, con un dedo quitar el pezón y asegurarte de retirar la lengua antes de continuar. Si está chupando el labio retíralo suavemente mientras el bebé se alimenta.
La lactancia no es dolorosa si se hace correctamente, a menos que tenga una infección en sus pechos. Si siente dolor en el pezón mientras amamanta, es probable que el bebé esté masticando el área en lugar de succionar todo el pezón y toda la aureola. Es mejor que retires al niño del pecho y vuelvas a ponerlo nuevamente. Si mientras estás amamantando escuchas que el bebé produce ruidos extraños es porque tu hijo no está lactando bien.
• Espacio para respirar: si tu pecho bloquea la nariz del bebé cuando amamantas, retira el seno un poco y muy suavemente con tus dedos. Puedes elevar un poco al bebé para darle más espacio a la respiración. Pero mientras maniobras, no dejes caer nada de leche, a los dos les ha costado trabajo conseguirla.
• Retírate suavemente: si tu bebé ya terminó de alimentarse pero sigue pegado a su pecho. No lo quites abruptamente, eso le puede causar daño al pezón. Mejor tranca la succión poniendo un dedo en la esquina de la boca del bebé para que entre aire y empuja sus dedos contra las encías, hasta que sienta que el niño se suelta.
SUCCIONAR VERSUS EXTRAER
Es una distinción sutil que puede hacer toda la diferencia en el éxito de la lactancia. Para asegurar que tu bebé está extrayendo (sacando leche de tu pecho) y no solo chupando suavemente (apretando el pezón sin ningún resultado), busca un patrón de respiración fuerte, firme y donde succione y trague. Notarás un movimiento rítmico de los mejillas del bebé, en la mandíbula y en el oído. Después cuando salga leche, escucha el sonido del bebé al tragar (algunas veces se escucha glup); con eso sabrás que el niño está extrayendo leche.
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