Al nacer, el bebé comienza a conocer lentamente un mundo que le era ajeno. A continuación descubre lo que sucederá mes a mes con tu bebé frente a los estímulos.
Al principio, todo bebé vive una etapa previa al lenguaje, es decir, se comunica con lo que lo rodea gracias a sus gestos, movimientos, sonidos o demostraciones de cariño.
El paso para que llegue a pronunciar sus primeras palabras es mínimo, por ello, como papás, deben estar muy atentos durante este período.
En ese tiempo, aprenderás a distinguir lo que significa cada conducta de tu bebé. “Por ejemplo, el llanto en un principio es indiferenciado, pero luego la madre es capaz de identificar cuándo es pena, hambre o dolor”, especifica la fonoaudióloga Claudia Yáñez.
Es relevante que estés atenta frente a cualquier conducta que no te parezca la adecuada en relación a la edad del bebé, y consultes con tu médico. En palabras de la especialista, los retrasos no siempre implican un trastorno, sin embargo, hay que mantener una constante observación.
La fonoaudióloga recalcó en este sentido, que existen “algunos elementos que podrían ser de alarma, por ejemplo, que a los cinco meses no presente contacto ocular con la madre ni atienda a ruidos del entorno, un balbuceo pobre o ausente alrededor de los diez meses, menos de diez palabras a los 18 meses, entre otros”.
En este tiempo podrás hablarle a tu bebé a la cara, más o menos a una distancia de 25 centímetros, él moverá su boca para imitarte.
Ten en cuenta que en este período tu pequeño sólo utilizará el llanto para comunicarse. A través de él, pone en funcionamiento su aparato fonador, lo que oxigena su sangre y fomenta una correcta respiración.
Cuando le hables a tu bebé, percibirás que reaccionará frente a tus estímulos. Además, comenzará a producir sonidos guturales e incluso podrá gritar tras finalizar el segundo mes.
El llanto en este período ya no se trata de una actitud mecánica, sino que lo utilizará para manifestarte que tiene hambre o frío.
En esta etapa tu bebé distinguirá las muestras de afecto pudiendo responder. Sonreirá cada vez que sienta a sus padres cerca, sobre todo cuando lo estés amamantando o mudando.
El pequeño comenzará a quejarse y a pronunciar algunas vocales. Su llanto se relacionará con necesidades específicas.
Es recomendable que en este tiempo imites todos los sonidos del bebé de forma exagerada. Él ya podrá gritar de alegría y expresar su contento o desagrado frente a ciertas situaciones. Ruidos como “j” y “k” demostrarán su felicidad y “m”, “b” y “p” podrían significar tristeza.
En este tiempo es recomendable que imites los sonidos que pronuncia tu pequeño, jugando con los tonos y el volumen. Puedes pasar el tiempo escondiéndote para luego aparecer, de seguro provocarás que grite de alegría.
Tu bebé se mostrará ansioso por demostrar más emociones de las que su lenguaje le permite. Así que no será raro que lo veas intentando hablar, gritar, murmurar o soplar.
Aquí podrás encontrarte con una agradable sorpresa: tu bebé parece comprender lo que le cuentas. Por ello, pregúntale si entendió, felicítalo, apláudelo; eso lo estimulará mucho más.
El pequeño comenzará a explorar con sus manitos el rostro de sus cercanos. Moverá su boca para generar ruidos, y es común que pronuncie monosílabos como “da”, “ca”, “ma” y “erg”.
¡Imita a tu bebé! A él le encantará que repitas sus gestos y movimientos. Además, notarás que su llanto oscila entre los tonos graves y agudos. De hecho, sus sonidos se vuelven más definidos.
Tu pequeño cada día se perfecciona más en su técnica para hacer ruidos. En este tiempo le escucharás sílabas como “baba” o “caca”, aunque no posean un significado aparente para él.
Es recomendable que le cantes canciones al bebé para estimularlo, lo ideal es que pueda seguirte con algunas palabras.
Tu bebé entiende cada día mejor cuando le hablas, pronunciando sonidos como “t” y “d”. Incluso, puede atreverse con la imitación de ruidos de animales.
Es bueno que lo estimules durante este periodo repitiéndole frases como parte de una conversación. Es decir, puedes señalarle “voy a comprar” y luego “si mi niño, voy a comprar”, alargando las vocales si es necesario.
También puedes leerle cuentos o mostrarle coloridos libros, gesticulando y repitiendo cada ruido que aparezcan en el relato.
El nivel de sonido que produce tu bebé y el ritmo con el que habla, le permiten entablar una conversación sin significado. Lo importante es que le hables de frente y continúes con las lecturas.
También es bueno que comiences a nombrarle cada uno de los elementos de la habitación y sus juguetes de forma clara.
A esta edad tu pequeño ya debería reconocer su nombre. Asimismo, lo puedes estimular repitiéndole las palabras “mamá” o “papá” en conjunto con acciones. Por ejemplo, “Mamá está escribiendo”, “Papá está comiendo”.
Puedes mostrarle asociatividad entre tus emociones y sus acciones. Es decir, te ríes cuando él haga algo agradable o te colocas sería cuando no sea así.
En este tiempo no olvides leerle cuentos con imágenes, son muy buenos para su estimulación.
Cuando tu bebé ya ha cumplido un año es capaz de seguir conversaciones y pronunciar simples palabras, ahora ya con significado, como “papá” o “perro”. Puedes enseñarle también a decir “hola” o “gracias”.
Lo importante es que lo felicites cada vez que logre captar lo que los adultos le hablan. Se sentirá feliz y fomentarás con ello que repita sus conductas.
Continúa relatándole cuentos, lo más recomendables son aquellos que tratan sobre los animales y sus hijos, con ello desarrollarás el interés por sus pares.
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