La higiene de los oídos es muy importante y debe hacerse con especial cuidado en los bebés para prevenir cualquier tipo de daño o infección.
Bajo ninguna circunstancia, ni en bebés ni en adultos, se debe introducir algún objeto al oído para limpiar o rascar, porque se pueden pasar a llevar las membranas que protegen al tímpano y afectar la audición.
El cerumen que se forma en los oídos es una cera que protege todo el sistema auditivo de posibles infecciones. Si bien es cierto que al acumularse en grandes cantidades se dificulta la audición, no debe limpiarse ni con llaves, lápices o cotonitos porque, de esa manera, sólo empujas la cerilla al interior del oído y más lo obstruyes.
El cerumen no debe limpiarse a diario, por el contrario, hay que dejar que este se acumule por dos o tres semanas para luego limpiarlo. Además, los oídos se limpian solos y, poco a poco, van expulsando el cerumen hacia el exterior.
En bebés:
Limpia las zonas externas al oído, como detrás de la oreja con una toalla húmeda.
Cuando haga frío, no olvides ponerle un gorro a tu pequeño, para que permanezca con su cabeza cubierta y así evitarás que sufra una otitis.
Evita que las orejas de tu bebé estén mucho tiempo en el agua, porque podrían aparecer hongos.
Recuerda que la audición de tu bebé es más sensible que la de un adulto, por lo tanto, no lo expongas a ruidos fuertes que la puedan dañar.
En adultos:
Ablanda el tapón de cerumen con glicerina o aceite para niños, por medio de un gotero. Se puede realizar dos veces al día, durante cuatro y cinco días y verás como la cerilla se ablanda.
A continuación, recuéstate con la cabeza sobre un cojín e introduce en el oído agua oxigenada calentada a unos 37 grados. Esto se debe realizar con una jeringa de tres milímetros, y debe ir vaciándose lentamente.
El agua oxigenada debe estar entre uno y dos minutos dentro del oído. En ese rato, mantén tu cabeza apoyada para que el líquido entre bien y luego, ponla en posición vertical para que salga junto al cerumen, y límpialo con un algodón.
Esto lo puedes volver a hacer hasta cuatro veces o hasta que veas que tu oído ya está limpio. Debes tener presente que la membrana no esté perforada, ya que si esto ocurre, el líquido podría entrar directamente al tímpano y provocar una infección.
Recuerda que si presentas cualquier problema o dolor, debes dirigirte a un otorrinolaringólogo, él será quien te dará los mejores consejos para el cuidado específico de tus oídos.
tamara valeska comenta:
Muchas gracias por el concejo me ha orientado mucho para hacerlo lo mejor posible en el cuidado de mi bebe :) (02-08-2011 10:55:08) Responder
denise comenta:
muy buenos los consejos. gracias! (07-04-2011 15:25:18) Responder