Mamás, entendemos que para nuestros hijos la experiencia del terremoto recién pasado no fue fácil de enfrentar. Es probable que aún tengan un miedo y ni siquiera quieran dormir en sus camas.
Para los padres tampoco ha sido un tema fácil, es por esto que queremos compartir con ustedes algunos consejos que nos entrega el colegio de psicólogos de Chile acerca de cómo enfrentar este tipo de desastres junto a nuestros hijos.
Cuáles son las respuestas de los niños frente a los desastres
Apegarse a sus adultos de confianza, miedo a separarse de ellos.
Miedo de los extraños, de “monstruos”…
Dificultad para dormirse o negarse a ir a la cama.
Juego continuo y repetitivo sobre parte de la experiencia de desastre.
Regreso a comportamientos anteriores tales como mojar la cama o chuparse el dedo.
Retraimiento: no querer estar con otr@s niñ@s, no querer ver objetos relacionados con el desastre.
Aumento de la agresividad, conductas de desafío o enfado constante.
Resentimiento, sospecha, irritabilidad
Dolores de cabeza, estomago, dolores vagos o difíciles de localizar.
Problemas en la escuela (o negarse a ir) y dificultades para concentrarse
Sentimientos de vergüenza, culpabilidad…
Todas son respuestas normales para situaciones fuera de lo normal
¿Qué decirles a nuestros hijos tras un desastre y cómo hacerlo?
Es importante decirles siempre la verdad. Probablemente van a conocer la verdad a través de otras personas, a veces de manera más cruda y más dolorosa. Cuando esto sucede se sienten engañados.
Diles sólo aquello que pueden entender según su edad y su nivel de comprensión.
Coméntales sólo la información necesiten y puedan asumir. En general son ellos los que marcan los límites, preguntando más o cambiando de tema.
Responde siempre a las preguntas que hagan. Cuando se trata de la muerte de alguna persona próxima, puede ser que no se atrevan a preguntar, y en ese caso, aunque no pregunte hay que decírselo.
Habla con naturalidad, poco a poco, explorando lo que ellos ya conocen y lo que piensan o temen. Muestra tus propias emociones, ellos pueden y debe percibir que los adultos están tristes, o que lloran, que lo sienten tanto como él, pero que no han perdido el control. ” .
¿Cómo viven los niños una situación de desastre?
Un desastre es atemorizante para todos, pero para un niño puede serlo especialmente. Ellos confían en que los adultos les protegerán porque aún no han desarrollado estrategias para enfrentarse a situaciones difíciles. Incluso más que para los adultos, un desastre amenaza el sentido de control del niño sobre su vida.
Los niños experimentan los efectos del desastre triplemente porque:
1. Están siendo afectados directamente por experiencias de muerte, destrucción, terror unido a la ausencia o impotencia
de sus padres.
2. Las reacciones de los padres y otros adultos de confianza al desastre influyen en su manejo de la situación.
3. Los miedos también pueden surgir de la propia imaginación de los niños. Para ellos es difícil diferenciar qué miedos
son realistas y cuáles no. Un niño siente miedo, sin importar la razón, tiene miedo.
Lo que tú puedes hacer para ayudar a tu hijo/a:
Habla con el o ella sobre sus sentimientos, sin juzgar.
Permite que llore o esté triste. No esperes a que sea “fuerte”.
Háblale también de sus propios sentimientos y permítele saber cómo manejas tú tus miedos y temores.
Motiva a tu hijo/a a hacer dibujos sobre el desastre o que escriba historias o poemas sobre ello. Esto ayudará al pequeño a entender cómo se siente con lo ocurrido.
Cuéntale sobre lo que pasó y está pasando (o pasará). Utiliza un lenguaje sencillo que pueda entender. Esconder información puede llevar a mayores problemas en el futuro.
Si tu hijo/a regresa a comportamientos como mojar la cama o chuparse el dedo, inicialmente trata de aceptarlo. Estos son signos de que necesita consuelo y seguridad. Evita regañarlo por ello y regresa poco a poco a la normalidad.
Ayuda a tu hijo a sentirse a salvo: abrazándolo y siendo afectiva con el o ella. Además, trata de pasar un tiempo extra con él, especialmente a la hora de irse a dormir. Muchos niños se calman con masajes suaves en la espalda o en la nuca.
Lo niños son especialmente vulnerables a sentimientos de abandono cuando están separados de sus padres. Evita “proteger” a tu hijo enviándolo lejos de la escena del desastre si esto supone separarlo de sus seres queridos.
Los niños se benefician de la rutina y la estructura: Aunque inicialmente se relajen las reglas usuales, trata de mantener la estructura y las responsabilidades familiares.
Permite a tu hijo/a regresar a la escuela tan pronto como sea posible después del desastre. Esto le ayudará a volver a la normalidad y a compartir con sus amigos y profesores sus experiencias.
Fuente: Colegio de Psicólogos de Chile.
hilda comenta:
Que buen consejo ya que muchas veces por no saber como actuar con nuestros hijos uno tiende a empeorar la situación. le doy las gracias por la información ya que es demasiado util. (10-03-2010 15:19:06) Responder
comenta:
que buenos consejos.
gracias por la ayuda y lo voy a difundir con mi familia y amigas.